ITIL
fue desarrollada al reconocer que las
organizaciones dependen cada vez más de
la Informática para alcanzar sus
objetivos corporativos. Esta dependencia
en aumento ha dado como resultado una
necesidad creciente de servicios
informáticos de calidad que se
correspondan con los objetivos del
negocio, y que satisfaga los requisitos
y las expectativas del cliente. A través
de los años, el énfasis pasó de estar
sobre el desarrollo de las aplicaciones
TI a la gestión de servicios TI. La
aplicación TI (a veces nombrada como un
sistema de información) sólo contribuye
a realizar los objetivos corporativos si
el sistema está a disposición de los
usuarios y, en caso de fallos o
modificaciones necesarias, es soportado
por los procesos de mantenimiento y
operaciones.
A lo largo de todo el ciclo de los
productos TI, la fase de operaciones
alcanza cerca del 70-80% del total del
tiempo y del costo, y el resto se
invierte en el desarrollo del producto
(o compra). De esta manera, los procesos
eficaces y eficientes de la Gestión de
Servicios TI se convierten en esenciales
para el éxito de los departamentos de
TI. Esto se aplica a cualquier tipo de
organización, grande o pequeña, pública
o privada, con servicios TI
centralizados o descentralizados, con
servicios TI internos o suministrados
por terceros. En todos los casos, el
servicio debe ser fiable, consistente,
de alta calidad, y de costo aceptable.